jueves, 5 de noviembre de 2015

La princesa saudí que lucha por las mujeres de su país


Reema Bandar Al Saud es una princesa de Arabia Saudí que lucha para que las mujeres en su país tengan más derechos y libertades.




Las limitaciones impuestas a las mujeres de su país afectan a todos los ámbitos de una vida adulta: sin el permiso de sus padres o maridos, no pueden estudiar, casarse o viajar. Su independencia también se ve lastrada cuando su objetivo es obtener un empleo y un salario. Como indican las estadísticas, suponen el 60% del alumnado universitario, pero solo el 13% del total de trabajadores que hay en el país. Sin embargo, algunos miembros de la sociedad saudí combaten esta situación e intentan buscar rendijas de libertad. Ejemplo de ello es la princesa Reema Bandar Al Saud, como recoge un reportaje publicado por el medio estadounidense «Fast Company».
Reema tiene 40 años y vive en Riyad, la capital de Arabia Saudí. Karen Valby, enviada por «Fast Company», narra su visita a la princesa y describe el círculo que le rodea, formado por artistas, diseñadoras, galeristas y editoras. Muchas de ellas participan en el proyecto de esta mujer de la realeza, «10KSA», pensado para combatir el cáncer de mama. El ambiente coercitivo puede tener consecuencias incluso en la salud. En una sociedad como la saudí, hablar de ciertas enfermedades es un tema tabú. Las cifras lo muestran: un 60% de los casos de cáncer de mama son diagnosticados de forma tardía, frente al 30% en un país como Estados Unidos.
Durante un acto de «10KSA», la periodista de «Fast Company» comprueba la fuerza de ese conservadurismo latente y se sorprende cuando charla con una joven estudiante de ingeniería, a la que pregunta sobre la prohibición de conducir, que le afecta: «Hay normas en la vida. Son por nuestro bien. Aquí las mujeres pueden pensar que están siendo maltratadas, pero no», responde la chica.
Para Reema, la gran dificultad es luchar contra ese tipo de pensamiento conservador. Sin embargo, su estrategia se basa en la diplomacia y en la astucia, sin buscar una confrontación directa que no daría resultados. Combatir la falta de educación y dotar a las mujeres de conocimientos que aumenten su independencia es uno de sus propósitos principales: «Aquí no saben cómo llegar por sí mismas a un aeropuerto o reservar una habitación de hotel. Solo hace cinco años que las mujeres pueden abrir cuentas bancarias sin sus padres», apunta. Enfrentarse a estas limitaciones, considera, resulta básico para que las mujeres puedan obtener más protagonismo en una sociedad como la saudí.

Publicado en News Republic

lunes, 26 de octubre de 2015

El feminismo islámico no existe

«El feminismo islámico no existe»
 
Transcribo una entrevista que le hicieron a Wassyla Tamzali en el periódico ABC el 27 de marzo del 2011 y ahora quiero recuperar aquí:

La veterana luchadora por los derechos de las mujeres, tras la entrevista el pasado miércoles en Barcelona
La argelina Wassyla Tamzali es partidaria de llamar a las cosas por su nombre. En «El burka como excusa» (Saga editorial) Tamzali aconseja a nuestros dirigentes que aborden el problema más allá de la coyuntura política.Veterana luchadora por los derechos de las mujeres, le indigna ver cómo el Gobierno español frenó la prohibición de «ese sudario» porque identificaba la iniciativa con la derecha.
—¿El burka no es musulmán?
—Definitivamente, no. En los países musulmanes es pre-islámico y su práctica está delimitada: península arábiga, Afganistán, sur de Irán... El burka no tiene nada que ver, por ejemplo, con la población bereber del Magreb: las mujeres bereberes no llevan velo.
—¿Ni un símbolo religioso?
—No es un símbolo religioso. No existe ningún pasaje del Corán que hable del burka: supone, pura y simplemente, un símbolo de dominación. Una forma de terrorismo intelectual, religioso y moral contra la libertad de las mujeres.
—Hay quien habla de «feminismo islámico».
—El «feminismo islámico» es un oxímoron, una impostura que se ha infiltrado no sólo en las universidades, sino en organismos internacionales como la Unesco. Las instituciones europeas dedicadas al diálogo con los países del sur del Mediterráneo también han escogido el llamado «feminismo islámico». En España ya se conocen las posiciones ambiguas de la Casa Árabe, y ahora hay que añadir la de la Casa del Mediterráneo de Alicante. No nos engañemos. El feminismo es una ideología de liberación y el islam es de obediencia.
—Afirma que la izquierda no se enfrenta al burka...
—El discurso de la izquierda no deja de sorprenderme. Soy consciente de que hay que controlar la islamofobia de la ultraderecha, pero las respuestas de políticos, intelectuales y feministas de izquierda son inaceptables, erróneas. El pensamiento posmoderno ya no aspira a transformar el mundo, lo acepta tal como es y afirma que el universalismo es europeo y no se debe imponer a otras culturas. La izquierda es incapaz de formular una moral: todo le parece tolerable... La barbarie del burka no hace callar a los corifeos del culturalismo.
—Presentan el velo como un acto de libertad religiosa...
—Si discutes el velo te adscriben a la derecha: no se lo cuestionan porque su idea de libertad se funda en la voluntad subjetiva.
—¿Cómo ve las revueltas en el mundo árabe?
—En esas revueltas nadie ha escuchado eslóganes antioccidentales, ni antiisraelíes, ni proclamas islámicas. Por primera vez, desde la independencia, los pueblos árabes ponen la Historia en marcha. Con la descolonización, la Historia quedó frenada con las dictaduras militares de Siria, Egipto o Argelia.
—Gadafi asegura luchar contra Al Qaida.
—También decían que eran el freno contra el islamismo y por eso los apoyaba Occidente. No se lo crea. Totalitarismo e islamismo se retroalimentan.
—Muchos historiadores sugieren que el islam no ha vivido una Reforma como el catolicismo. ¿Los cambios políticos pueden ayudar?
—El catolicismo se reformó cuando cambiaron los sistemas políticos. La caída del absolutismo abrió las puertas a la reforma religiosa. Este cambio político, si se produce, comportará una reforma en la religión musulmana.
—Dice que muchos musulmanes ya no se reconocen en el islam...
—Si los católicos no se identifican con la Inquisición es lógico que algunos musulmanes no crean en un islam absolutista.
—Quienes no se oponen al burka argumentan que es un fenómeno minoritario, que prohibirlo provocaría un efecto rebote entre los musulmanes más antioccidentales...
—De los musulmanes integrados en la vida democrática no se habla. Es un islam silencioso, mientras que el islam violento acapara los medios. Cuando hablamos de burka nos referimos a un símbolo, no a una simple prenda de lino.
—¿Y la Alianza de Civilizaciones?
—La izquierda española se ha hecho adepta del relativismo cultural. La Alianza de Civilizaciones es un «gadget» político, la respuesta al Choque de Culturas. Si el Choque dividía el mundo entre buenos y malos, la Alianza lo subdividía en civilizaciones múltiples que había que respetar. Acaban en lo mismo: explotar las diferencias.
—Supongamos que los países árabes alcanzan la democracia. ¿Qué hacemos si, como sucedió en Argelia, un partido islamista gana las elecciones?
—El peligro islámico en Argelia ha pasado y no creo que Egipto o Túnez salgan de una dictadura para caer en otra. El peligro es que los militares que controlan aún el poder, como en Egipto, se aliaran con los Hermanos Musulmanes. Llegar a un acuerdo resulta fácil entre quienes no creen en la democracia.

Por SERGI DORIA Foto: INÉS BAUCELLS

jueves, 15 de octubre de 2015

Y las mujeres salieron del harén

Publicado en Babelia por Luz Gómez GarcíaIlustración de Kay Nielsen para 'Las mil y una noches'.

Hace décadas que las mujeres del llamado “mundo islámico” salieron del harén en el que el imaginario occidental las hacía presas. La lucha por la independencia y la construcción de los nuevos Estados-nación necesitó de su participación, si bien casi siempre fue manipulada en el intento de perpetuar un régimen patriarcal milenario. Sin embargo, una vez puesto el pie en la tribuna, ya no había marcha atrás.
El mundo poscolonial de la segunda mitad del siglo XX acentuó el contraste entre la renqueante marcha política y económica y los rápidos cambios sociales y culturales del enorme arco de países que va de Marruecos a Indonesia. La urbanización galopante, la elevación general del nivel educativo y el aumento de la esperanza de vida dieron forma a una transición demográfica sentida en muchas ocasiones como dramática. El espacio de la religión en la vida pública y los roles de género se convirtieron en los temas por excelencia para el debate intelectual y la radicalización de posiciones, tanto entre religiosos y seculares en el interior de las sociedades musulmanas como en el discurso sobre éstas desde fuera. Traducido todo ello en los términos posmodernos de búsqueda de una supuesta identidad islámica, la “cuestión de la mujer” devino piedra de toque de lo islámico. Poco importa que el verdadero islam, como ha explicado el filósofo iraní Abdolkarim Soroush, sea incognoscible y, por lo tanto, inevitable la pluralidad en sus interpretaciones. O lo que es lo mismo para este caso: que haya tantas mujeres en el islam como islames sobre la mujer. El 11-S y la “guerra contra el terrorismo” han incidido aún más en lo que podríamos denominar la sobredeterminación del islam por la cuestión femenina. Es un asunto que ha estudiado bien la antropóloga palestino-estadounidense Lila Abu-Lughod, muy crítica con la cruzada moral que ha emprendido el mundo para salvar a las mujeres musulmanas (Do muslim women need saving?, Harvard University Press, 2013).
Hay tantas mujeres
en el islam como
islames sobre la mujer
La construcción del mito de Sherezade a partir de la adaptación burguesa de Las mil y una noches es el mejor ejemplo del viaje de las ideas en esta materia. Pero la realidad, como siempre, lo matiza todo. Por un lado, es cierto que existe una innegable desigualdad de género que caracteriza de forma general al conjunto de las sociedades musulmanas. Por otro, la imagen popular de las mujeres oprimidas víctimas del islam choca con la conciencia compleja que ellas tienen del contraste entre lo propio y lo ajeno, y las decisiones que toman al respecto.
Las literaturas árabe, persa o turca modernas —culturas todas ellas fuertemente impregnadas por el islam, pero no solo— han producido un sinfín de obras, sobre todo de narrativa, en que las escritoras dan cuenta de esta experiencia.
Más de un siglo de literatura escrita (y publicada) por mujeres da para un largo recorrido en el que, por encima de la evolución cronológica, destaca la sobreposición de planteamientos. Los folletines y los best sellers sensacionalistas son demasiado habituales, pero abren a la vez el camino comercial a otras obras literariamente más sofisticadas. La insatisfacción vital, la rebeldía social o la desilusión política marcan buena parte de la creación literaria más actual de sirias, iraníes o marroquíes, pues por encima de barreras nacionales, lingüísticas o religiosas, su geografía compartida es la de la pobreza, el autoritarismo y, con frecuencia, el exilio. En esta línea se mueve la libanesa de ascendencia cristiana Joumana Haddad, que ha hecho de la provocación en torno a la sexualidad razón de ser de su escritura. El título de su último libro lo expresa bien: Supermán es árabe. Acerca de Dios, el matrimonio, los machos y otros inventos desastrosos (Vaso Roto, 2014).
El espacio de la religión
en la vida pública y los roles de género se convirtieron en los
temas por excelencia
Con todo, muchas autoras insisten en rebajar la importancia de las cuestiones de género. Confían, además, en la universalidad de sus referentes literarios, y contraponen su conocimiento sin traumas de la literatura occidental a la fascinación o el miedo con que se acercaban a ella las generaciones anteriores. Así lo manifiestan, entre otras, Miral al Tahawi, Saher al Mugi y May Tilmisani, tres narradoras egipcias de la generación posmahfuzí, o la iraní Azar Nafisi, autora del muy conocido Leer Lolita en Teherán (Quinteto, 2010). Otra iraní, Parinoush Saniee, da por superadas en El libro de mi destino cuestiones metaliterarias para trazar un fresco de la convulsa historia de Irán en los últimos cuarenta años. La ambición de Saniee no se centra en el retrato de un mundo de mujeres, sino que se lanza a la crítica de toda la sociedad, que no sale muy bien parada: la hipocresía del Irán posrevolucionario lo impregna todo.
Pero incluso desde finales del siglo XIX, cuando todavía la mayoría de las escritoras estaban en el harén, la literatura de las mujeres musulmanas ha puesto en entredicho la asunción posilustrada de que visibilidad y voz públicas son marcadores indiscutibles de la subjetividad. Es más, sus autobiografías y memorias relativizan la noción misma de subjetividad como elemento constitutivo de la emancipación y de la creatividad. En este sentido, la india Ismat Chughtai, la autora en urdu más destacada del siglo XX, cuenta en su autobiografía (recientemente traducida al inglés: A life in words, Penguin Modern Classics, 2013) cómo la empatía, la oralidad y la polifonía de las sesiones familiares de cuentacuentos, todo ello lejos del “cuarto propio” de Virginia Woolf tan eurocéntricamente paradigmático, condicionaron por encima de lo demás su experiencia narrativa. Es algo también característico de numerosas autoras actuales, lo cual les ha servido para emprender experimentos expresivos personales. La egipcia Salwa Bakr en El carro dorado (Txalaparta, 2011) o la libanesa Huda Barakat en El labrador de las aguas (Belacqva, 2007) permiten hacerse una buena idea en español de estas otras formas de contar.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Aslan, el joven sirio que recorre cientos de kilómetros con su perrita Rose


20MINUTOS / VÍDEO: UNHCR
  • Tiene 17 años y como miles de sirios huye estos días de su país jugándose la vida por encontrar refugio en Europa.
  • En su camino, no ha olvidado a su pequeña perrita Rose, a quien ha llevado consigo durante toda esta odisea.

La historia de Aslan se ha convertido en todo un fenómeno esta semana. Este joven sirio de 17 años ha recorrido cientos de kilómetros huyendo del horror de su país para ponerse a salvo y encontrar un futuro mejor.
En su huida, no ha olvidado a su pequeña perrita Rose, a quien ha llevado consigo durante toda esta odisea.
UNHCR (Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas) entrevistó a Aslan a su llegada a la isla griega de Lesbos, dramático punto al que cada día llegan decenas de barcazas llenas de ciudadanos sirios que huyen de la guerra.
La historia de Alban ha cautivado miles de personas en la red esta semana. "Muchos me preguntan, '¿qué llevas ahí? Es un perro, ¿por qué?', yo les respondo que quiero a mi perro y le necesito", relata en chico, mientras se le escapa una sonrisa.








Leer el artículo en News Republic

Leer el artículo original

sábado, 26 de septiembre de 2015

Marruecos 2020 en Casa árabe

Actividades

Programas especiales

Portada_marruecos2020_cideal-boletin_grande

Jornada "Marruecos 2020"

Casa Árabe acoge una sesión sobre las perspectivas económicas del país magrebí y la evaluación de la cooperación hispano-marroquí en el horizonte 2020. Durante la jornada, organizada junto con la Fundación Cideal y la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Marruecos en España, se analizarán las perspectivas que para la cooperación hispano-marroquí, a todos los niveles, abren los procesos de transformación socio-política y crecimiento económico que está viviendo Marruecos, en el horizonte 2020.

El encuentro será inaugurado por el director general de Casa Árabe, Pedro Villena, y se iniciará con una intervención sobre “El crecimiento y las perspectivas de la economía marroquí”, a cargo de Leila Hayat, presidenta de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Marruecos en España. Tras esto habrá una mesa redonda sobre “El papel de la cooperación al desarrollo en el Marruecos del siglo XXI”, en la que se presentarán los resultados del estudio “Marruecos 2020. Diagnóstico, perspectivas de desarrollo y horizontes de cooperación” y en la que participarán Manuel Gómez Galán, director general de la Fundación CIDEAL, Haizam Amirah Fernández, investigador principal de Mediterráneo y Mundo Árabe del Real Instituto Elcano, y Luis Tejada, director de Cooperación con África y Asia de la AECID. Al finalizar habrá un debate y la entrega de un ejemplar de la publicación a todos los asistentes.

Programa de la jornada

29 DE SEPTIEMBRE Localización MADRID
Building-o Auditorio de Casa Árabe (c/ Alcalá, 62). Clock-o 10:30 horas. Ticket Entrada libre previa inscripción. Inscripciones en el correo electrónico comunicacion@cideal.org o teléfono 91 553 84 88.

viernes, 17 de julio de 2015

No siempre me vestí así

El blog "Llegó para quedarse" ha presentado este documental que trata sobre la decisión de las mujeres musulmanas de ponerse el velo




El velo islámico es un objeto que tiende a instigar sentimientos profundos y diversos. Su práctica y significado se ha abusado mucho a lo largo de la historia. En el contexto de Occidente, la pregunta que un@ podría hacerse es: “En un país libre, ¿por qué las mujeres eligen el velo?” En un modo muy íntimo y reflexivo, tres mujeres musulmanas cuentan su experiencia en torno a la memoria cultural, la identidad, la autocensura, el feminismo, la política y los medios de comunicación. 
Al apreciar el aspecto personal del uso del velo, este documental es capaz de articular la crítica y la reflexión mientras desafía la percepción popular y los estereotipos. Betty Martins, realizadora brasileña residente en Reino Unido, ha producido un material de inestimable valor histórico y comunicativo, con música compuesta especialmente para el documental por la compositora de origen iraní Noura Sanatian.

domingo, 18 de enero de 2015

Yo no soy Charlie

Quiero compartir esta reflexión de Itziar Azkona publicada en mundo bocabajo:

mundobocabajo: yo NO soy Charlie, yo soy YO.
Posted: 15 Jan 2015 03:00 AM PST
BLOGyonosoycharlie
Por la paz no se lucha
Por la paz se transita.
Itziar Azkona
Durante todos estos días y tras el atroz y brutal atentado en Francia a la revista Charlie Hebdo, he estado escuchando muchos de los comentarios que se han retransmitido a través de numerosos medios de comunicación.
Una vez más, todo el mundo somos testigos de la violencia que nos acompaña en este mundo como Humanidad. Y es desolador y desesperanzador. Yo, al menos, me pregunto cuando vamos a superar esto.
Ahora bien, mientras los políticos dicen “estar en guerra contra el Yihadismo”, mientras el sistema prepara una batería mayor de leyes para controlar a sus ciudadanos y mientras los medios de comunicación han dejado ya de hablar de los problemas internos para llenarse la boca, las pantallas y las páginas de un problema global como el terrorismo…., a mi me cuesta cada día más aceptar esta dualidad con la que no me identifico.
Me identifico mucho más con aquellos que están alzando la voz y diciendo “yo no soy Charlie”. Hasta ahora, hasta hace muy poco, la dualidad era tan tan férrea que decir “Yo no soy Charlie” nos ubicaba directamente en “Soy Yihadista”. Así es, o eres “nosotros” o eres “ellos”, o eres “bueno” o “malo”. Y no había lugar para más.
Pero ahora no, señores gestores del mundo global. ¡Esto ya se acabo! Entre “Charlie” y “Asesino” hay tanto espacio libre que algunos ya hemos empezado a ocuparlo. Porque ¿quien es el Estado Islamista? ¿De dónde sacan el dinero? ¿Quien les vende las armas? ¿Y de verdad creen que me voy a creer que luchan contra nosotros y nos matan sólo porque Alá es grande? ¿Es que de verdad “ellos” no somos también “nosotros”?
¿Hasta cuando vamos a seguir negando “nuestra” parte en todo esto? Cuando ciudadanos de urbes y localidades cercanas se unen a una lucha armada, a una guerra ¿nos van a hacer creer que es por religión? Que pasa ¿que ahora la religión asesinatiza? Y aún más si Francia o cualquier otro país occidental entrara en guerra y sus ciudadanos se alistaran para combatir, ¿porqué ellos no serían terroristas y estos sí? ¿No será que “ellos” están en guerra con nosotros por algo y aún no nos hemos querido enterar”?
Yo apuesto por hacer una revisión de todo el sistema, por mirar dentro y no fuera, por hacer un debate y un análisis serio de lo que está fallando y en vez de controlar y cerrar fronteras mirar lo que está ocurriendo dentro de ellas. Observar y tratar de averiguar qué ocurre para que aún se desarrolle el instinto asesino de las personas, vivan donde vivan y sean de la religión que sean.
Mientras no interioricemos que todos somos TODOS, no sólo Charlie, entonces no llegaremos a la solución real del problema sino que tan sólo estaremos siguiendo el juego a todos aquellos que ahora mismo se están frotando las manos, en sus despachos, porque esta noticia les da aún más tregua para sus corruptelas, fechorías y desatinos varios. Desatinos como el que ahora son dos organizaciones las que se disputan el protagonismo de la barbarie. Y espero que sepan ustedes de quien hablo porque no lo voy a escribir no vaya a ser que quien me vigila ahora por Internet derribe la puerta de mi casa y me detenga.
Y eso por no hablar de la incoherencia permanente en la que vivimos, ya que somos capaces de dar cobertura a escala multinacional al asesinato de varias personas en Francia y ni nos inmutamos por las de miles de muertes por hambre en África, ni por las de miles de muertes de Ébola en África ni por las de miles de muertes por esclavitud en las minas de África. Bueno, ya, pero es que África está tan lejos! Y cómo no lo vemos!
Pues va a ser que esto está cambiando, porque yo personalmente, al ver hoy a todos los franceses ir a comprar en masa su “revista de la libertée” después de haber visto el programa de Tierra Hostil sobre el Coltán en África como que he tenido que sujetarme el corazón porque se me encogía y quería desaparecer.
Y eso por no mencionar el pulso tan estúpido entre vecinos, ese que ha existido siempre en los pueblos, tan frecuente, por las lindes, o vaya usted a saber porqué otra cuestión. Yo, si un vecino me dice que algo le molesta, dejo de hacerlo, o mejor aún, uso mi enorme creatividad para buscar la manera de seguir haciendo aquello en lo que creo, pero sin molestar al vecino. Eso en mi planeta se llama RESPETO. Y además, si la creatividad no está para eso ¿para que sirve?
Desde aquí animo a los Charlie Hebdo de todo el mundo a que usen su enorme creatividad para ser libremente artistas y humoristas respetando los límites razonables, esas líneas rojas, esas cuestiones que molestan a algunos vecinos. Con creatividad se supera todo, incluso ofender al contrario. Para eso es el arte.
Para mi, donde hay orgullo no hay libertad. Sin embargo donde hay respeto y tolerancia sí, hay incluso una libertad más elevada. La libertad de expresión es muchas cosas, y para mi, también incluye saber callarme aquello que no toca decir. El silencio que nace del alma, ese, el auténtico, el profundo, el meditado, ese, el que nace del amor, del respeto y de la tolerancia, ese silencio forma parte de la mayor libertad de expresión del mundo.
Sé que lo que digo es sólo mío y no pretendo convencer a nadie. Tan sólo defender mi espacio, ese que sólo ocupo yo y nadie más, el mío. Si de paso inspiro a más personas a replantearse un pensamiento alternativo al: ”ellos malos”  -   “nosotros buenos”, pues mejor que mejor.

Más artículos de mundobocabajo aquí.